LAS CONTRADICCIONES EN EL NUEVO TESTAMENTO SOBRE EL NACIMIENTO DE JESUS
PREVIA
ACLARACION
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Jesús el Nazareno es sin lugar a dudas uno de los personajes más
importantes de la historia del mundo occidental; no solamente porque sobre su
persona se cristalizo una de las creencias religiosas más importante en el
mundo actual el cual representa el 31% de la población mundial, esto es de
aproximadamente dos mil doscientos millones de creyentes cristianos; sino
porque de lo poco que podemos rescatar de su verdadero mensaje, podemos tener
la certeza que conceptualizo la idea de un mundo sin barreras sociales,
raciales o cualquier otro tipo de discriminación que han separado y separan a
las sociedades humanas a través de la historia; idealizo una sociedad de
hermandad y amor entre sus miembros que el denomino el Reino de Dios. Yo no dudo que
la mayoría de los aforismos y dichos de Jesús no solamente se hallan en los
evangelios canónicos sino también en
muchos de los denominados evangelios apócrifos; aun cuando muchos eruditos en
filología del Nuevo Testamento afirmen que solamente el 25% de los dichos de
Jesús en los evangelios responden a su pensamiento, pienso que si así fuera el
caso, toda esa escasa información que
encierra su conceptualización ideológica, invita a la creación de los más sublimes y
encantadores mensajes de amor que pueda
idealizar el imaginario popular expresado en los cuatro evangelios Canónicos y los más de
cincuenta evangelios apócrifos. Las discusiones sobre aspectos teológicos
desvían hasta cierto punto el contenido central de la doctrina de Jesús como escribiera Ernesto Renán “Jesús no es un fundador de dogmas ni un
elaborador de símbolos; es el iniciador de un nuevo espíritu en el
mundo.”(Ernesto Renán “La vida de Jesús”
pg. 294). “… cualesquiera que puedan ser los inesperados fenómenos del
porvenir, Jesús no será eclipsado. Su culto se remozará sin cesar; su leyenda
provocará lágrimas sin fin; sus sufrimientos enternecerán a los mejores
corazones; todos los siglos proclamarán que no ha nacido entre los hijos de los
hombres ninguno más grande que Jesús.” (“La Vida de Jesús” por
Ernesto Renán Pg. 302). Al tocar este tema muy importante para la fe
cristiana, cual es el nacimiento de Jesús, quiero dejar en claro que no es mi intención
herir la susceptibilidad religiosa de todas aquellas personas devotas y verdaderos cristianos. En lo personal yo
tengo una interpretación muy particular del verdadero mensaje dejado por Jesús
y cual pienso ha sido tergiversado, hay aspectos teológicos que el maestro
Jesús nunca dictaminó como precepto divino y sin embargo cada iglesia
considerada cristiana los enarbolan como acto de fe, no soy ateo ni mucho menos
es más me podría considerar como un cristiano marginal. Pues bien en esta
ocasión tratare de una de las más discutidas contradicciones entre los
evangelistas canónicos Mateo y Lucas relacionados con el nacimiento del mesías
galileo. Antes me siento obligado a hacer una aclaración respecto a los
primeros escritos de Mateo según uno de los primeros padres de la iglesia, me
refiero a Papias, obispo de Hieropolis, (nació 69 EC- murió 150 EC) quien a
principios del siglo II escribió que
tuvo en su poder los escritos atribuidos Mateo referentes a Jesús en los siguientes términos:” Mateo recopilo
una serie de sentencias dichas por Jesús en hebreo y cada cual lo fue
traduciendo como pudo” (Historia Eclesiástica
Tomo III pag. 38), lastimosamente no se ha encontrado aún este original; sin
embargo existió un evangelio de Mateo escrito en hebreo que fue cuidadosamente
guardado por los Nazarenos quienes fueron dirigidos por Jacobo (Santiago en
griego) el hermano del señor, y se conservó hasta el siglo II según las
referencias hechas por algunos padres de la iglesia; lastimosamente tampoco se tiene ninguna copia de este documento, es
muy posible que las pocas copias que existieron fueron quemados cuando el
emperador romano Teodosio oficializo el cristianismo como única religión en
todo el imperio el año 380 EC; además lo
que dice Papias del documento que tenía
a la vista es que eran solamente
sentencias o dichos de Jesús y como tales estos escritos atribuidos a Mateo son diferentes al
evangelio tal como lo tenemos en la actualidad ya que una cosa son sentencias y
dichos de Jesús y otra una recopilación biográfica de Jesús; lo que nos hace
deducir que en el transcurso de 200 años (recuérdese que en el año 350 EC se
redactaron todos los libros considerados
canónicos y que forman parte de la Biblia hasta la fecha) los monjes
copistas latinos han ido agregándole narraciones tradicionales de lo que hizo Jesús en vida y darle cuerpo
narrativo a estas primeras sentencias, con lo que quiero decir que los escritos referentes a la vida pública
de Jesús en este evangelio no fueron
necesariamente escritos por un testigo ocular, como lo fue seguramente el
apóstol Mateo.
LO QUE OPINAN
ALGUNOS ESPECIALISTA EN LA CRITICA LITERARIA DEL NUEVO TESTAMENTO RESPECTO AL
NACIMIENTO DE JESUS
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Es indudable que los cristianos
de fines del siglo I quisieron ver en Jesús a la representación de una
divinidad y con las características de un Dios Solar como las que existían en
otras civilizaciones, como es el caso de Horus en Egipto, Attis de Frigia,
Krishna de la India, Dionisio de Grecia y Mithra de Persia quienes tuvieron un
fecundación extraordinaria y nacieron de una Virgen; obviamente para estas
comunidades cristianas Jesús no podía ser la excepción, por lo que su
nacimiento también tenía que ser
extraordinario; posiblemente la idea de la concepción virginal de María toma
forma cuando los primeros cristianos
romanos de fines del siglo I observaban la fuerte veneración que se tenía en
todo el imperio por la Diosa Madre Isis, a quien sacaban su imagen en andas en una fecha determinada del año; la imagen era la estatua de una mujer con un crio en su
regazo, estos primeros cristianos romanos tuvieron que buscar alguna divinidad
propia que haga la competencia a Isis y de esta manera atraer más adeptos a la
nueva fe, y que nada mejor que la figura de
la madre de Jesús, para este fin.
Personalmente no me cabe la duda de que María, la madre de Jesús, fue
una mujer común y silvestre como cualquiera de las mujeres que habitaban la
palestina del siglo I, ella fue creyente
en el Dios de los antiguos patriarcas hebreos y además cumplidora de todas las
normas y conductas que regían en la época. Se casó muy jovencita, como era la
costumbre, quizás a la edad de los quince años, también con un joven José, que
tendría a lo sumo 21 años, y tuvieron a Jesús como el primogénito, y le
siguieron Jacobo, Judas, Simón y José además de dos hijas más cuyos nombres no
se nombran (Mt. 13, 55; Mr. 6. 1-6) se
especula que sus nombres hayan sido Salome y Susana; con esto quiero decir que
la conceptualización de la concepción virginal de la madre de Jesús fue tardía
respecto a los primeros escritos evangélicos del siglo I, del cual no poseemos
a la fecha ni un pequeño pedazo de papiro que corrobore la existencia de estos
evangelios entre los años 70 EC y 100 EC, en el que según la tradición se nos dice
que fueron redactados por esas fechas, como para afirmar fehacientemente que
estos originales fueron traducidos posteriormente tal cual; existe entre los
eruditos la duda que estos supuestos originales sean fieles a las copias
posteriores; tal como nos lo dice el Erudito textual Bart Ehram: "Es
verdad, claro, que el Nuevo Testamento es abundantemente atestiguado en los
manuscritos producidos a través de las edades, pero la mayoría de esos
manuscritos son siglos muy aparte de los originales, y ninguno de ellos
perfectamente fiel. Todos ellos contienen errores - en total muchos miles de
errores. No es tarea fácil reconstruir las palabras originales del Nuevo
Testamento...". (pg. 449 “El Nuevo Testamento: Una Introducción Histórica
a los escritos cristianos primitivos” por Bart Ehrman). Solo
dos evangelistas hablan del nacimiento de Jesús, estos son Mateo y Lucas y las
historias que relatan son totalmente
diferentes; para el sacerdote católico estadounidense John P. Meier, especializado en el análisis de los
evangelios: “la investigación histórico-crítica carece simplemente de las
fuentes y los medios necesarios para llegar a una conclusión definitiva sobre
la historicidad de la concepción virginal como la narran Mateo y Lucas” (pg.
215,”Un judío marginal – Nueva visión del Jesús histórico” Editorial Verbo
Divino, Navarra-España, 1998); lo cual quiere decir que la visión que se tiene
sobre el nacimiento de Jesús contados por los evangelios a que hacemos alusión
no tienen ningún sustento histórico; para otro prestigioso erudito en filología del Nuevo Testamento
como el ex sacerdote irlandoestadounidense John Dominic Crossan el nacimiento
de Jesús narrados tanto por Mateo y Lucas; no es otra cosa que una
representación introductoria de los que estos evangelistas quieren
transmitirnos de la vida adulta de Jesús; “Lo fundamental, por tanto, no es ya
lo que Mateo y Lucas nos dicen acerca del modo, el lugar y el momento en el que
se produjo el nacimiento de Jesús, sino precisamente por qué nos hablan de semejante
asunto. ¿Pero qué son
esas historias de la infancia? Pues bien,
no constituyen tanto los capítulos
correspondientes a las primeras fases de la vida de Jesús, cuanto un exordio,
una especie de obertura, una presentación condensada de los principales temas
de ambos evangelios, a los cuales sirven de introducción y resumen a un tiempo.
Y como cada uno de estos evangelios posee una visión distinta de la vida del
Jesús adulto, es natural que presenten también una visión distinta de su
infancia, una versión distinta de dicha obertura.” (pag. 20-21, “Jesús: Vida
revolucionaria” Editorial Grijaldo Mondadori, 1996; Barcelona-España). Para el
prestigioso historiador bíblico del Nuevo Testamento el francés Ernesto Renán
del siglo XIX, no le cabe duda que Jesús fue Galileo de nacimiento cuando
afirma: “Jesús nació en Nazaret, pequeña ciudad de Galilea, antes de Él sin
ninguna celebridad. Durante toda su vida fue designado con el nombre de
Nazareno y sólo gracias a un rodeo
bastante forzado su leyenda consiguió
hacerle nacer en Belén. Veremos más tarde el motivo de esta suposición y cómo era la
consecuencia obligada del papel mesiánico atribuido a Jesús” (pag. 82-83:”Vida
de Jesús”, Biblioteca EDAF, Madrid- España; 1968). Para las primeras comunidades judeocristianas surgidas
inmediatamente después de la muerte de Jesús; me refiero a los ebionita y los
nazarenos dirigidos por Jacobo el
hermano de Jesús; no les cabía la menor
duda del origen galileo de su mentor y no tenía mucha relevancia como si las
tenían los dichos o sentencias de Jesús que quedó grabada en la memoria de
quienes lo conocieron, es decir sus discípulos inmediatos y las difundieron tal
cual por eso el primer evangelio canónico de San Marcos no nos dice nada del
nacimiento de Jesús. Lo mismo pasa con el evangelio de Juan supuestamente
escrito a finales del siglo I o cuando menos en la primera década del siglo II,
quien no nos habla en absoluto de dicho nacimiento ni los discípulos del
apóstol Juan como Policarpo, Ireneo y Papias no tenían idea de la fecha y ni de la ciudad dentro de Galilea
del nacimiento del mesías galileo; a pesar que tenían conocimiento del
evangelio de Mateo a través de Papias y no cabe duda que también conocían el
evangelio de Lucas; por esta razón es que tenemos la convicción que los
escritos sobre el nacimiento según Mateo y Lucas debieron ser interpolaciones
posteriores del primer tercio del siglo II por copistas cristianos latinos. Quizás
una de las diferencias notables entre los copistas o escribas judíos y latinos
es que mientras los primeros eran muy estrictos en transcribir los libros
del Tora o Tanak, tal cual sin omitir ninguna letra; si se equivocaban en una
letra se deshacían del papiro correspondiente y lo volvían a transcribir; en
cambio los escribas cristianos latinos no tenían ese espíritu de rigurosidad en
cuanto a los escritos bíblicos en el caso de los evangelios cada escriba
cristiano se daba la libertad de corregir según su criterio si no comprendía el
texto original y en muchos casos agregaba o interpolaba tradiciones que se
hacían populares en la época; algunas fueron con una intención deliberada de
cambiar el contenido original tal como
sucedió cuando Eusebio de Cesarea dirigió la transcripción de todos los libros
que componen el canon a partir del siglo IV.
LO QUE NARRAN
LOS EVANGELISTAS MATEO Y LUCAS SOBRE EL NACIMIENTO DE JESUS
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Jose y Maria se dirigen de Nazaret hacia Belen |
Analicemos las contradicciones sobre este acontecimiento; veamos Lucas
dice que cuando María estaba en cinta a días a dar a luz, “1. Aconteció que se
promulgó un edicto de parte de Augusto Cesar, que todo el mundo fuera
empadronado.” “2. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de
Siria.” “3. E iban todos para ser
empadronados, cada uno a su ciudad.” “4. Y José subió de Galilea, de la ciudad
de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por cuanto era de
la casa y familia de David”(Lucas 2, 1-4); pues bien este evento del
Censo es histórico y es mencionado por el historiador Judío Flavio Josefo (vivió entre los años 37 y 101 EC) en su Libro “Antigüedades
de los Judíos” (Tomo III, Libro XVIII, Capítulo I)
y relata que este censo se efectuó a consecuencia de la destitución de
Arquelao del reinando de Judea después de diez años de mandato (Arquelao fue
hijo de Herodes el Grande y heredó este reino a la muerte de este). Esta
destitución fue ordenada por el emperador romano Cesar Augusto por la
responsabilidad de Arquelao en la matanza de 300 habitantes de Samaria por
parte de sus soldados, es destituido y desterrado a Viena, por lo que se le
confiscaron todos sus bienes, por tal
motivo el emperador ordenó al gobernador de Siria Publio Sulpicio Quirino, que
realizara ese censo para que Coponio se hiciera cargo del gobierno de Judea
como procurador; esto
sucedió en el año 37 después que Augusto derrotara a Marco Antonio, que poniéndolo
tal cual fechamos en la actualidad los hechos históricos equivaldría al año 6
EC. . Es muy posible que Lucas no haya recibido información
fidedigna de estos acontecimientos porque comete tremendo error histórico
cuando en el primer capítulo menciona que en tiempo de Herodes El Grande, rey
de Judea, nació Juan El Bautista, quien era primo de Jesús y su nacimiento se
produjo meses antes de este último, lo cual nos hace trasladar el famoso censo
cuando aún vivía Herodes, a Ernesto Renán
no le cabe duda que se forzó en este evangelio de hacer nacer a Jesús en Belén
para que se cumpliese la profecías de Miqueas 5:2 “Pero tú, Belén Efrata,
pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti saldrá el que será Señor
en Israel,…”; obsérvese que desde el
siglo XIX ya se hacían cuestionamientos sobre estas incoherencias entre los
evangelios respecto al nacimiento de Jesús; por esa fecha las autoridades
eclesiásticas de Roma ya habían salido a defender este traspiés histórico de
Lucas aduciendo que existieron dos periodos de gobierno de Quirino y en ambos
hubieron censos por eso Lucas en el cap.2:2 dice “Este primer censo se hizo
siendo Cirenio gobernador de Siria…”; sin embargo Ernesto Renán manifiesta que
“la inscripción con la que en otro tiempo se pretendía establecer que Quirinio
hizo dos empadronamientos, ha sido reconocida como falsa.”(Pg.82 “Vida de Jesús”
E. Renán, Biblioteca EDAF, Madrid, 1968). Pues
se sabe que antes que Quirino fuera gobernador de Siria, estuvieron a cargo de la
gobernación de esta provincia los cónsules Sentius Saturninus entre el 9 aEC y
el 6 aEC y Quintilio Varo entre el 6 aEC
y el 6 EC.
Para
la mayoría de los historiadores serios y eruditos en filología bíblica no hay
la menor duda de la existencia de un solo
censo efectuado por Quirino, tal como nos
lo relata Josefo. Así para
Antonio Piñero “La historia antigua no registra censo universal alguno ordenado
por Augusto durante su reinado. (Pag. 56 “La vida de Jesús a la luz de los
evangelios apócrifos” por A. Piñero, Ediciones Los libros del Olivo, España
2014).
Por tanto no hay referencias históricas que se haya efectuado censo
alguno cuando Herodes el Grande vivía, ni que Quirino fuera gobernador de Siria
por esas fechas. Además Roma dejaba en plena autonomía administrativa a los
reinos asimilados o amigos y cualquier censo que ordenara el emperador se
efectuarían dentro de los límites del Imperio y los reinos asimilados y amigos
estaban exentos de ello con tal de cumplir con el pago de impuestos al
imperio. En conclusión el censo que
efectuó Quirino por orden del emperador Cesar Augusto no fue un censo universal
por tanto este censo no afectaba a los habitantes de Galilea que pertenecían a
la tetrarquía de Herodes Antipas (el otro hijo de Herodes El Grande); los
romanos eran muy prácticos en asuntos administrativos por tanto lo que dice
Lucas (cap. 2; vers. 4) que José y María tenían que trasladarse de Galilea a
Judea porque sus ancestros eran de la ciudad de Belén, carece de toda veracidad
histórica; esto no era una exigencia de las autoridades romanas, el censo era
solamente para los que habitaban en esos momentos en Judea; algunos
historiadores confesionales tales como el Dr. John McRay autor de “La Arqueología
y el Nuevo Testamento” entre otras obras, en la entrevista que le hace el
investigador y periodista Lee Strobel; argumenta la veracidad histórica del
viaje que hacen José y María de Nazaret hacia Belén por motivos del censo,
porque en los anales de la historia antigua romana encontró un edicto oficial
del gobierno fechado en el año 104 EC que dice: “Gayo Vibio Máximo, prefecto de
Egipto (dice): visto que el tiempo ha llegado para el censo casa por casa, es
necesario obligar a aquellos que por alguna causa están viviendo fuera de sus
provincias a regresar a sus propios hogares, de manera que cumplan la orden
regular del censo y también atiendan con
diligencia el cultivo de sus lotes” (pg. 117 “El Caso de Cristo” por Lee
Strobel, Editorial Vida, Miami-Florida, 2014). Como se sabe todo censo que haya
tenido lugar durante la época del imperio romano ha tenido una finalidad
eminentemente tributaria, pues se trata de establecer el número de
contribuyentes en la provincia donde esta se efectúa, por otro lado si uno lee
cuidadosamente este edicto se podrá percatar que el llamado es para todas
aquellas personas que teniendo propiedades de cultivo en actividad y que por
diversas circunstancias se encuentren temporalmente en otra ciudad se les
conmine a retornar para ser censados; que contrasta con lo que Lucas menciona
que José y María se trasladaban a Belén porque era la tierra de sus ancestros y
que se sepa ellos no tenían propiedades de sembrío en Belén, por tanto no
estaban obligados según este edicto; en
realidad me causa asombro como un erudito de la talla de McRay pueda cometer el
desliz de asumir que este edicto promulgado en Egipto más de cien años después del
censo de Quirino era una práctica regular desde la época de Quirino que justificaba por qué José y María tenían
que trasladarse de Nazaret a Belén; Antonio Piñero tiene sólidos argumentos
para desbaratar esta argumentación de un erudito confesional al escribir:
“Un censo romano no hubiera obligado a José a
trasladarse a Belén. Además su esposa no habría tenido necesidad de acompañarlo.
La razón ofrecida por el evangelista Lucas, la necesidad de que José se trasladara
a Belén, al lugar de donde procedía la familia, es también inverosímil. Porque
como hemos dicho ya, un empadronamiento tenía motivos fundamentalmente
impositivos, de pagos fiscales a la hacienda imperial. Cada uno debía censarse
y pagar sus tasas allí precisamente donde residía, no de donde era oriunda su
familia. Los romanos no hacían censo tribales” (pg. 57 “La vida de Jesús a la
luz de los evangelios apócrifos” por A. Piñero, Ediciones Los libros del Olivo,
España 2014).
En este mismo sentido opina John Dominic Crossan al respecto cuando escribe: “…los decretos relativos al empadronamiento y al cobro de impuestos en el Egipto romano, las personas se inscribían
normalmente en el lugar donde residían y trabajaban. Y estaban obligadas a regresar a su lugar de residencia en caso de hallarse ausentes de él. La idea de que la gente tuviera que dirigirse a las ciudades de sus antepasados para empadronarse y regresar a sus puntos habituales de residencia habría supuesto entonces, lo mismo que en la actualidad, una auténtica pesadilla burocrática.
Lo más importante, entonces y ahora, era que la persona estuviera empadronada en la ciudad donde pagara sus impuestos. Siento mucho tener que hablar así, pues se trata de una historia realmente encantadora, pero todo eso del viaje de Nazaret a Belén y viceversa para inscribirse en las listas censuales y tributarias es un invento, un mero producto de la imaginación de Lucas, que le permite trasladar a José y María hasta Belén para que Jesús nazca en esta ciudad.”(pg. 35 , “Jesús: Vida revolucionaria” Editorial Grijaldo Mondadori, 1996; Barcelona-España). La narración Lucana sobre el nacimiento de Jesús no contrasta con lo que nos cuenta con la edad que tenía Jesús cuando inicia su vida pública ya que en el capítulo 3 nos narra que era el decimoquinto año del gobierno de Tiberio Cesar del Imperio Romano (que fechándolo a la manera como lo hacemos actualmente seria el año 29 EC.) cuando bautizaba Juan en el rio Jordán y Jesús se acerca hacia el para ser también bautizado y luego se retira al desierto por 40 días, para dar inicio a su magisterio y según el evangelista Jesús tenia treinta años; lo nos hace pensar que pudiera haber nacido en el año 1 aEC donde corrían ya tres años de la muerte de Herodes El Grande y gobernaba la tetrarquía de Judea, Samaria e Idumea su hijo Arquelao; Quirino aún no era gobernador de Siria ni se había decretado edicto alguno para efectuarse algún censo de parte del entonces emperador Augusto Cesar.
En todo este embrollo, Lucas
nos presenta en una misma narrativa tres fechas distintas del nacimiento de Jesús;
la primera el nacimiento cuando Herodes El Grande reinaba Palestina, que podría
ser durante los últimos cinco años antes de su muerte, es decir entre el año 9 aEC hasta el año 4 aEC, la otra fecha
el año 1 aEC y la tercera el año 6 EC; todo parece indicar que el texto
original del cual no existen ni un pedazo de papiro, no empieza con nacimiento
alguno, que lo que pensaba Lucas en su texto original que Jesús habría nacido
en el tercer ano del reinado de Herodes Antipas en Galilea; todo lo anterior al
prodigioso nacimiento podría haber sido una interpolación posterior
posiblemente en la primera década del siglo II, donde se toma el censo en
Egipto el año 104 EC, como un patrón de cómo pudo haberse efectuado el censo de
Quirino; los autores finales de este
evangelio, presumiblemente monjes copistas, no tenían conocimiento de la fecha
exacta del censo efectuado por Quirino.
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Herodes El Grande ordena la matanza de los inocentes. |
El evangelio de Mateo escrito en griego (cuyo manuscrito se nos presenta recién en el canon aceptado en el año 350 EC), en cambio, nos revela que María y José Vivian en Belén cuando nació Jesús habiendo sido María virgen siendo concebido por el Espíritu Santo para que se cumpliera la profecía de Isaías 7, 14 “Por tanto el señor mismo os dará una señal: He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamara su nombre Emanuel”. Si uno analiza el contexto en que en el libro de Isaías se hace mención el párrafo aludido se podrá percatar que no se refiere a una profecía referente al nacimiento del mesías sino de una señal que le daría Dios a Acaz rey de Judea, quien iba a ser invadida por los reyes de Siria e Israel (en lo que posteriormente se le llamo Samaria), cuando
Acaz niega la ayuda divina y prefiere aliarse con el imperio Asirio, Isaías profetiza que en lapso de tiempo que dure la gestación y el alumbramiento del primogénito de una mujer joven, hasta que el niño alcance el uso de la razón; los reinos de Siria, Israel y el propio Judea serán desbastadas; John Dominic Crossan da más detalles respecto al párrafo de Isaías en la versión hebrea y que se hace mención en Mateo donde se habla “de una almah, de una virgen recién casada, pero aún no embarazada de su primer hijo. En la versión griega de las Sagradas Escrituras el término almah fue traducido por parthénos, que en ese contexto significa exactamente lo mismo que la palabra hebrea.” (pag. 32 “Jesús: Vida revolucionaria” por John Dominic Crossan; Editorial Grijaldo Mondadori, 1996; Barcelona-España); todo este embrollo profético de Mateo podríamos tomarlo de dos formas: o se trata de una mala interpretación de la profecía de Isaías o en el peor de los casos se trata de engañar al lector sobre una supuesta profecía respecto a la manera como nacería el mesías al darnos a conocer solamente es párrafo aludido fuera del contexto en el que es narrado en el libro de Isaías. Otro detalle más en el evangelio de Mateo sobre el nacimiento de Jesús es que nos dice que su nacimiento no fue en un pesebre ya que según este evangelista los Reyes Magos ubican al niño en una casa pues en el cap. 2 versículo 11 dice: “Y al entrar en la casa vieron al niño con su madre María, y postrándose lo adoraron….” Mateo desconoce del famoso censo de Quirinio porque según el Jesús nace cuando Herodes El Grande estaba aún reinando Judea, Galilea, Samaria e Idumea. Contrariamente Lucas manifiesta que José y María vivían ya en el pequeño villorrio de Nazaret en Galilea, y que por motivos del censo cuando Quirinio gobernaba Siria, esto fue en el año 50 del reinado de Augusto (año 6 EC diez años después de la muerte de Herodes el Grande) tuvieron que desplazarse a Belén de donde provenían los ancestros de José por tratarse de un descendiente del Rey David, al parecer ambos evangelistas trataron de hacer nacer a Jesús en Belén y después justificar por qué creció en Nazaret, algunos historiadores contemporáneos también hacen referencia de este traspiés histórico de estos dos evangelistas en relación a la fecha del nacimiento de Jesús, incluso Robert Ambelain ironiza diciendo: “Así que el Jesús del evangelio según Mateo ya tenía once años cuando nació en las mismas condiciones y en el mismo lugar, el Jesús del evangelio según Lucas” (Pag. 42 “Jesús o el Secreto Mortal de los Templarios” R. Ambelain, Ediciones Martínez Roca, Barcelona-España, 1982).
Según Mateo, José y María Vivian desde mucho tiempo en Belén por ello no era casualidad el nacimiento del primogénito de ellos en esta ciudad y para justificar por qué Jesús creció en Nazaret de Galilea inventa lo de la matanza de los niños ordenado por Herodes, pues en este evangelio se nos cuenta que Herodes al enterarse por los Reyes Magos del nacimiento de un rey de los Judíos en Belén, este ordenó que mataran a todos los niños menores de 2 años (¿Será que Herodes se entera de la existencia del niño rey dos años después de nacido éste? Si fuera así habría que aumentar a doce años la diferencia de la fecha del nacimiento de Jesús según lo narrado entre uno y otro evangelista) José avisado, en sueños anticipadamente por un ángel de los planes del Rey Herodes de matar a todos los niños de Belén, partió con María y el niño a Egipto. Cabe resaltar que Lucas desconoce totalmente de la matanza de los niños, y Flavio Josefo en sus obras “Guerras Judaicas” y “Antigüedades de los Judíos” pasa por alto este acontecimiento que debería haber sido muy importante como para pasar desapercibido, cuando es precisamente Flavio Josefo quien relata de muchas otras atrocidades cometidas por este despiadado rey como cuando mato a su primera esposa y sus dos hijos, además le dedica varios capítulos. Tal parece que esta famosa matanza nunca existió. Para muchos historiadores contemporáneos no hay la menor duda de la inexistencia de este hecho, según Reza Aslan se trata de “un acontecimiento del que no existe ni el más mínimo rastro que lo corrobore en ninguna crónica o historia de la época ya sea judía, cristiana o romana” (Pag. 65, Reza Aslan “El Zelote, La vida y la época de Jesús de Nazaret” Ediciones Urano, Barcelona-España, 2014). Siguiendo el relato de Mateo nos dice que una vez muerto Herodes el Grande, José y su Familia deciden retornar a Judea pero como se enteran que el nuevo rey de Judea es Arquéalo (hijo de Herodes) por temor y revelaciones en sueños deciden ir más al norte a la región de Galilea en un pueblo llamado Nazaret, es decir que no conocían ni habían vivido antes en esta ciudad; contrastando con lo dicho por Lucas.
Eusebio de Cesárea en su libro Historia Eclesiástica en su libro I, capítulo V versículo 2 nos dice: “Así pues, nuestro Señor y Salvador Jesucristo nació, de acuerdo con las profecías, en Belén de Judá, en el año 42 del reinado de Augusto, y en el año 28 del sometimiento de Egipto y muerte de Antonio y Cleopatra (con ello se extinguía la dinastía egipcia de los Ptolomeos), en el primer censo, siendo Cireneo gobernador de Siria.” Lo cual hace indicar que dicho nacimiento tuvo lugar el año 2 antes de nuestra era, ya que Augusto se hizo del poder, después de la muerte del emperador Julio Cesar, el año 44 AEC, a través del segundo triunvirato, junto con Marco Antonio y Manió Emilio Lepido. Tal parece que Eusebio comete tamaño error histórico, al poner fechas exactas para tratar de conciliar lo escrito por los evangelios según Mateo y Lucas, lo que hace es confundir aún más los hechos sobre la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Pues con este dato serian tres las fechas de nacimiento de Jesús; hay que resaltar que en el año 2 AEC Quirinio o Cirenio, aun no era gobernador de Siria y Herodes el Grande ya había muerto, estamos entonces en el segundo año de gobierno de Arquelao. El censo de Quirinio se realiza en el décimo año del gobierno de Arquelao.
LA PROCEDENCIA GALILEA DE JESUS SEGÚN EL EVANGELIO DE SAN JUAN
Juan que no nos dice nada sobre el nacimiento de Jesús; en todo su evangelio parece convencido de que el mesías es galileo de nacimiento; de lo contrario hubiera hecho algún comentario sobre su procedencia judía en los dos versículos a que se hace alusión al respecto, veamos en Juan I:45-46 cuando Jesús va reclutando a quienes serían sus discípulos hallo a Felipe y le dice: sígueme; “45 Felipe hallo a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús hijo de José, de Nazaret.” “Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.” Luego más adelante en Juan 7:52 “Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta.” Juan que se caracteriza siempre de efectuar aclaraciones en medio de sus narraciones respecto a cuestiones proféticas y teológicas, en estos dos sucesos no dice nada, pues si hubiese sabido del nacimiento de Jesús en Belén, hubiera hecho alguna aclaración al respecto, sin embrago hay un mutismo cómplice sobre estas aseveraciones de los judíos respecto a la procedencia del mesías galileo.
Sin embargo aquí no termina las especulaciones sobre la fecha de nacimiento de Jesús, hay un pasaje bíblico en este mismo evangelio (Juan 8, 52-56) cuando los judíos cuestionan a Jesús por decir que “... el que guarda mi palabra, nunca vera muerte.” Y ellos le recriminan diciendo: 53. “ ¿Eres acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió?!Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo?” 54.”Respondio Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.” 55. “Pero vosotros no lo conocéis, más yo lo conozco, y si dijese que no lo conozco, seria mentiroso como vosotros; pero lo conozco y guardo su palabra.” 56. “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día y lo vio y se gozó.” 57. “Entonces le dijeron los judíos: Aun no tienes cincuenta años, ¿Y has visto a Abraham?”.
En este texto del evangelio según Juan nos hace ver que Jesús bordeaba los cincuenta años cuando estaba en pleno magisterio, y esto es corroborado por San Ireneo discípulo de San Policarpo (uno de los cuatro padres Apostólicos que conocieron a los Discípulos de Jesús y fue seguidor de Juan) quien sostiene que: “….Jesús tenía más de cincuenta años cuando ensenaba.” “Murió a una edad que lindaba con los cincuenta años y en el umbral de la vejez.” Y esto lo sabemos a través de Robert Ambelain quien seguidamente sostiene que como Jesús “fue crucificado en el año 34 o 35 de nuestra era tendría que haber nacido en el año 16 o 15 antes de esta. Y ya estamos otra vez lejos de Mateo y de Lucas. De todos modos, otros detalles nos permiten pensar que San Ireneo, quien nos revela la verdad sin imaginarse la importancia de su revelación. Por eso conservamos la fecha del 16 o 15 antes de nuestra era como el año del nacimiento de Jesús. ¡Y no en Belén, claro está! Puesto que Pilatos se embarcó rumbo a Roma en el año 38 a «comparecer» ante Tiberio por los cargos que le imputaban (estos cargos son los que convertirían a Pilatos, años más tarde, en el santo más venerado por la Iglesia del Bajo Egipto y la chipriota). Poco antes de llegar a Roma, Tiberio murió y quien lo condenó al destierro a orillas del Ródano, fue Calígula. Esto dice Eusebio de Cesárea: Aún no habían pasado 3 años de la muerte del Maestro, cuando Vitelio, procónsul de Siria, dando oído a las quejas de los samaritanos [...] (Historia Eclesiástica, 2.7) Poncio Pilatos murió en el año 39. Si todavía no habían pasado «3 años de la muerte del Maestro», y Pilatos se embarcó en el 38, entonces Jesús habría muerto en el 35, y por lo tanto habría nacido en 16 a.C. o 15 a.C. (Pag. 42 “Jesús o el Secreto Mortal de los Templarios” por Robert Ambelain, Ediciones Martínez Roca, Barcelona-España, 1982).
Todo esto nos hace concluir que los discípulos de Jesús, quienes conformaron la primera comunidad judeo-cristiana después de la muerte del maestro, trataron de cambiar el fracaso mesiánico de su maestro por una muerte que termino siendo triunfante tras una resurrección salvadora, poco les intereso los antecedentes biográficos de Jesús, es muy posible que ellos sabían de su origen galileo; lo que si les intereso es difundir su mensaje mesiánico del Reino de Dios, sobre su nacimiento profético se fue construyendo décadas después, seguramente a fines del siglo I.