Saturday, May 28, 2016




JORNADA OBRERO-ESTUDIANTIL POR LA LIBERTAD DE CONCIENCIA DEL 23 DE MAYO DE 1923



Victor Raul Haya De La Torre
El pasado 23 de Mayo, se recuerda en la historia de nuestro país del siglo pasado;   la jornada de la libertad de conciencia en el Perú, cuando hace 96 años la juventud universitaria conjuntamente con la clase trabajadora protagonizaron una marcha de protesta en contra la Consagración de la Republica al Sagrado Corazón de Jesús propugnada por el Arzobispo de esa época Monseñor Emilio Lissón en una pastoral de abril de 1923, bajo el auspicio del gobierno del Presidente Augusto B. Legia quien para soslayar el rechazo de una gran mayoría de la población que ocasionó  su reelección al mandato presidencial;  urdió esta maniobra de claro tinte político en confabulación con el Arzobispo de Lima declarando la celebración en una fastuosa ceremonia consagratoria de la República al Corazón de Jesús para el 31 de mayo de 1923. La juventud de entonces vio en esta pretendida maniobra el aprovechamiento del sentimiento católico del pueblo para justificar una posición injustificable  de tinte político-religioso y que significaba “un atentado a la libertad de conciencia y una injuria a la dignidad nacional”.
Haya y los trabajadores en uno de los locales de las Universidades Populares
 
Luis Alberto Sánchez escribe sobre los móviles de la pretendida Consagración al Sagrado Corazón de Jesús en los siguientes términos: “Entretanto, para afianzar la reelección, planeóse la consagración del Perú al Corazón de Jesús, no obstante que la Constitución garantiza la libertad de cultos. El Arzobispo Emilio Lisson coadyuvaba a este proyecto. Las actividades financieras de este prelado, que realizaba más viajes a Nueva York que a Roma, habían llegado a firmar un contrato con la firma yanqui 'Tred T. Ley and Co." para que ésta administrara los bienes inmuebles de la Iglesia peruana. Con el objeto de deslumbrar a los ingenuos, la casa Ley demolió dos viejas fincas del Arzobispado y alzó, en su lugar, rascacielos de cinco y seis pisos; pero, el precio de tanta magnificencia era, como siempre, la parte del león. . . Los periódicos denunciaron el hecho de que entre el Presidente de la República y el Vaticano se discutía la posibilidad de un Concordato, mediante el cual quedaría suprimida la libertad religiosa en el Perú, con predominio para el clero extranjero.
La consagración de la República al Corazón de Jesús formaba parte del vasto programa político de Leguía. Y Haya de la Torre resolvió atacar este propósito substancialmente de orden político, y defender la libertad de conciencia peruana.” (pag. 83-84; “Haya De La Torre o el político: Crónica de una vida sin tregua” por Luis Alberto Sánchez, Editorial Ercilla, Santiago de Chile 1936)

                                                                                      

PRIMERAS REACCIONES DEL ANUNCIO DE LA CONSAGRACION DEL PERU AL SAGRADO CORAZON DE JESUS

 
El Arzobispo E. Lisson recibiendo al Presidente Legia

El anuncio del Arzobispo de Lima en aquella pastoral de Abril de 1923 fue publicado inmediatamente por la revista “El Amigo del Clero” el  1 de mayo de 1923 en los siguientes términos:
 
“Anunciamos un gran acontecimiento que será de grande gozo para nuestro pueblo. La República peruana, católica por convicción, por tradición y por la Constitución, será consagrada oficialmente al Sacratísimo Corazón de Jesús en el próximo mes y la imagen de este Sacratísimo Corazón de Jesús será entronizada en la plaza principal de esta capital. Tomada esta determinación por el Episcopado nacional, interpretando la voluntad de sus feligreses, ha sido comunicada al señor D. Augusto B. Leguía, Presidente Constitucional de la República, quien, en su calidad de Patrono de la Iglesia en el Perú, se ha dignado tomar el acto bajo su oficial y alta protección y señalará el día y dictará las medidas que estime conveniente”.


Clemente Palma
El anuncio de la ceremonia fue recibido inicialmente con tímidas  muestras de repudio. El primero en manifestar su protesta fue Clemente Palma quien a pesar de ser diputado gobiernista  tuvo la valentía de publicar un artículo en el diario “La Crónica” y la revista “Variedades” que tenía a su cargo la dirección donde en su N° 794, de fecha  19 de mayo de 1923; escribiría lo siguiente: “la nación peruana, siendo católica, buena católica como es, no consentiría como nación, porque no conviene ni para su prestigio externo, ni para su tranquilidad interna, promover en estos momentos una demarcación religiosa, provocar enconos y divisiones, para que el poder eclesiástico ostente vanidades de predominio espiritual, que no se limitan al vasto campo de la conciencia privada y del hogar, sino que va hasta la involucración del Estado mismo, haciendo retroceder a los tiempos pretéritos” luego señala que la sociedad política opositora al régimen se podría agrupar  “…en una comunidad de protesta activa y sirva para dividir más a la familia peruana. Con este acto inconsulto el señor Arzobispo va a colaborar para que la política explote una nueva fuerza de desunión y de odiosidad.” Luego casi al finalizar su artículo con un desconocimiento total de la formación de una nueva generación pujante, con un nuevo espíritu reformador en los aspectos socioeconómicos del país y  pensando tal vez en la juventud de su entorno de clase social aristocrática  a la que encarnaba escribe;   “La juventud de hoy no es la ardorosa juventud de antaño, que se acaloraba con ciertos asuntos públicos; el pueblo hoy se inhibe de intervenir en esta clase de negocios, y en general toda la colectividad nacional prefiere no preocuparse de invasiones más o menos perceptibles de sus derechos. Por consiguiente, quizás nuestros temores no tengan un fundamento real, y sólo signifiquen deshago de crítica, inspirado por el sentimiento de la dignidad ciudadana y de respeto a nuestros fueros de miembros de una nación que tenemos la vanidad de creer civilizada”. Obviamente se equivocó en este último análisis de su artículo de protesta contra la Consagración de la nación al Sagrado Corazón de Jesús. Numerosas personalidades enemigas del régimen con afán de aprovechamiento secundaron pronto a la protesta, principalmente el diario El Comercio. Todos coincidían en señalar que se trataba de una maniobra política y de un atentado contra la libertad de conciencia. El ambiente estaba caldeado pero hacía falta que alguien tomase la iniciativa para canalizar la protesta. Había llegado el momento de la acción que correspondía a la nueva generación de obreros y estudiantes que se agrupaban en las Universidades Populares Gonzales Prada (UPGP). El domingo de 20 de mayo, una comitiva de estudiantes de la Universidad de Mayor San Marcos se dirigieron a las imprentas de  El Comercio, La Prensa, La Crónica y El Tiempo para que se divulgara una moción y una convocatoria dirigida por los estudiantes universitarios, alumnos de las escuelas especiales y de la universidades populares  a la asamblea general a realizarse  martes 22 de mayo de 1923 a las cinco de la tarde,  con el objeto de pronunciarse sobre la consagración del Perú al Corazón de Jesús y acerca de la declaración de principios, que con este motivo la juventud debe hacer. Nuevamente acudiremos a la versión de Luis Alberto Sánchez quien refiere lo siguiente: “Para llevar a cabo la campaña, organizada por la U.P. G. P. — cuyos profesores de entonces,  de los primeros días, eran Luis F. Bustamante, Oscar Herrera, Luis E. Heysen, Enrique Cornejo Koster, Julio Lecaros, Jacobo Hurwitz, Nicolás Terreros, — se emplearon varios medios. Ninguna ayuda fue desperdiciada. Los estudiantes, obreros, grupos de campesinos, profesionales y aun núcleos masónicos, y de simples adversarios políticos de Leguía, cooperaron a mover la maquinaria en "defensa de la libertad de conciencia" que capitaneaba Haya de la Torre.”


Haya De La Torre dirigiendose a los manifestantes en el patio de la Universidad  Mayor de San Marcos
“Y así llegó la noche del 22 de mayo. Reuniéronse profesores y alumnos de la U. P. G. P. en la Federación de Estudiantes. Haya de la Torre dijo: — Mañana vamos a dar una lección práctica al demostrar que nuestra pedagogía es algo vital. El que flaquee debe perder su puesto y ser castigado. Si yo flaqueo, que se me castigue o se me suprima. En esta lección viva, nosotros tenemos el deber de ser los primeros. Mañana vamos al laboratorio de la acción para una gran experiencia. Si no sabemos conducirla, seremos indignos de ser vuestros maestros. Vosotros debéis ser dignos discípulos, cumpliendo hasta el fin vuestro deber y cuidando, con toda energía, de que nosotros lo cumplamos". (pg. 85; “Haya De La Torre o el político: Crónica de una vida sin tregua” por Luis Alberto Sánchez, Editorial Ercilla, Santiago de Chile 1936)

LA EPICA JORNADA DEL 23 DE MAYO


Los manifestantes toman la Plaza San Martin aquel 23 de Mayo
“Amaneció el 23 de mayo de 1923. Desde las 4 de la tarde, el local de la Universidad de San Marcos estaba repleto de estudiantes y obreros. También pululaban los agentes del Gobierno y de congregaciones clericales, con el frustrado objeto de impedir la asamblea. Haya de la Torre llegó a las 5 de la tarde, venciendo mil obstáculos policiales. La salva de aplausos que lo recibió dio comienzo a la tensión. En la puerta del Salón General de San Marcos, Seoane detuvo a Víctor Raúl:

— Conforme a lo acordado, aquí tienes la moción que vamos a presentar. Léela.

— No tengo tiempo para leerla, pero si tú has intervenido en su redacción, la firmo ahora mismo. Ya conoces mi pensamiento. — Y Haya de la Torre firmó la moción central.” (pag. 87; “Haya De La Torre o el político: Crónica de una vida sin tregua” por Luis Alberto Sánchez, Editorial Ercilla, Santiago de Chile 1936)

En la parte considerativa de la declaración, los estudiantes anunciaron que querían defender la libertad de cultos y rechazar los avances del fanatismo, luchar por la adopción de principios radicales que integren la república al movimiento ideológico que hoy vive la humanidad. Calificaron la ceremonia como un hecho absurdo y anacrónico porque atenta contra la libertad de conciencia de la mayoría de los peruanos, acordando:

“(1) Protestar públicamente de la consagración de la república al culto del Corazón de Jesús;

(2) Pedir la separación absoluta de la iglesia y el Estado;

(3) Gestionar la reforma del artículo quinto de la Constitución en el sentido de reconocer expresamente la libertad de cultos y declarar que el Estado ni profesa ni protege religión alguna;

(4) Buscar la reforma de la actual enseñanza dogmática por medio de leyes que supriman las prácticas y cursos religiosos de carácter obligatorio, reemplazándolas por principios morales que eduquen el alma para la razón, para la tolerancia y para el ideal;

(5) Pedir la inclusión en el nuevo Código Civil, de la obligación del matrimonio de carácter civil con prescindencia de todo acto religioso, de la institución del divorcio, ya aprobado por el Congreso y la supresión de los tribunales eclesiásticos, que constituyen un atentado a la soberanía nacional;

(6) Conseguir la dación de leyes especiales sobre el clero que limiten sus facultades y exijan requisitos en el ejercicio de sus funciones, de manera que se forme un sacerdocio capaz de comprender y vivir su religión al margen de la vida civil y política del país;

(7) Solicitar la supresión absoluta de los titulados “derechos de parroquia” que son la explotación más innoble de los dolores y necesidades humanas; y el cumplimiento severísimo de las leyes que exigen en los párrocos la nacionalidad peruana; y,

(8) Gestionar la supresión de la sección primera del libro segundo de nuestro arcaico código penal, sobre los llamados delitos contra la religión católica.

En la parte final del documento, exhortan a los estudiantes a que difundan las ideas científicas para disipar las infantiles supersticiones y absurdos dogmatismos que impiden en nuestro medio el libre desenvolvimiento del espíritu humano. La invocación, también, se hizo extensiva a las instituciones para que se interesen por las reformas que tendrían carácter económico y social. Esta declaración fue publicada por el diario El Comercio. Jueves 24 de mayo de 1923.

Siguiendo con lo escrito por Luis Alberto Sánchez, testigo presencial de los acontecimientos de aquel día escribe lo siguiente: “Hora y media de ardorosos discursos. Al cabo de ellos, la Asamblea aprobó la moción que señalaba la Consagración de la República al Corazón de Jesús como una treta política y reaccionaria, y, como a tal, la rechazaba. Pero antes, Haya de la Torre pronunció un discurso formidable. El Tiempo, dijo en su edición del día siguiente, que Haya De La Torre "analizó brillantemente la figura de Cristo, exaltando la pureza de su doctrina y la elevación de sus ideales de humanidad y de justicia, que no se compadecen con los prejuicios y métodos absurdos que se están empleando". El elogio a Cristo en boca de Haya de la Torre tenía una sinceridad  tal, que hasta los reacios aplaudieron. Y creció el fervor. A las 6 y media, millares de manifestantes se echaban a la calle. La policía montada, sable en mano, detuvo al cortejo que desbordaba hacia la Avenida Piérola. Quedó rota la manifestación. El grueso siguió por la calle de los Huérfanos, mientras otros iban por la Avenida Piérola. Un piquete de la Escuela Militar se precipitó contra el grupo en que iba Haya. Este, saliendo al frente, se dirigió al oficial Freyre, que mandaba a los soldados, y gritó:

— La Escuela de Chorrillos no puede disparar. . . La Escuela no ataca al pueblo . . .

Y la Escuela no atacó. Pero, seguían las escaramuzas. En la esquina de los Huérfanos, un pelotón cerró el paso a los estudiantes y obreros, mientras otro atacó por retaguardia. Sonaron las descargas. Zumbaron las piedras. Tiros de revólver, gritos. Desde la torre de la Iglesia de los Huérfanos llovieron disparos sobre el pueblo. Al replegarse éste, dejaba tendidos varios heridos y dos muertos: el tranviario Salomón Ponce y el estudiante Alarcón Vidalón. Cinco soldados estaban sin vida. Otros tenían heridas graves. La multitud cargó para rescatar los cadáveres. Pero, era imposible. Los agentes armados preguntaban:

— '¿Dónde está Haya de la Torre? Vivo o muerto. . .

Y Haya de la Torre, en esos momentos, lleno de furia y de indignación, transitaba solo por el centro, y a grito herido detenía a los transeúntes, llamaba a los que estaban en las puertas, y exclamaba:

— Están asesinando a los estudiantes y obreros. . .Vengan conmigo... Vamos a la Plaza de Armas... Vengan si tienen dignidad... Vamos a gritarle a quien manda matar que la voluntad del pueblo es todopoderosa. . . Vengan... Abajo los asesinos... Mueran los criminales...
Salomon Ponce y Alarcon Vidalon, martires del 23 de Mayo 

Y la gente lo seguía. Y llegaron a la Plaza de Armas, frente a Palacio, venciendo a las tropas con la audacia magnética de tanto brío. Y ahí pronunció una terrible arenga.  De milagro no fue capturado. Pero había que dar la batalla en toda la línea. Fue a refugiarse al cuarto de un empleado de casa civilista. De ahí salió disfrazado, y disfrazado logró entrar, por la mañana del día siguiente, a la Universidad, a fin de dirigir la nueva asamblea. La Universidad de la Libertad se adhería a la actitud de los obreros y estudiantes de Lima. Hacía falta, sin embargo, algo más. En vano el rector Manuel Vicente Villarán trató de impedir que se realizara la asamblea. A las 12 del día del 24 se acordaba ir al paro general. Y, en seguida, a la calle. Los obreros que salían de las fábricas se unían a la manifestación y al paro. Aterrorizada, la fuerza pública replegaba ante el pueblo iracundo. Y el pueblo llegó de nuevo hasta frente a Palacio. Ahí hablaron varios oradores. Haya de la Torre, dirigiéndose a los soldados que espectaban absortos, exclamó en su peroración: “Quien asesina a estudiantes y obreros, no sois vosotros, soldados, que obráis bajo el terror: es el tirano que se esconde ahí". Nuevamente habló Haya al llegar a la Plaza San Martín: “Todos los ciudadanos quedan invitados — dijo — para las 3 de la tarde, a fin de ir a La Morgue y cautelar la autopsia de los mártires del pensamiento libre. Se les quiere inventar un fallecimiento. Estemos ahí para obligar a que la verdad triunfe”.
Los manifestantes en la puerta de la  morgue el 24 de Mayo 

“Desde la una del día estaban repletos los alrededores de la Morgue. Circulaban papelitos de diversos colores, con inscripciones incitadoras. La infantería, con la bayoneta calada, y la caballería, con el sable desenvainado, custodiaban la entrada a la Morgue. Un obrero, enardecido, pidió que se desarmara a los soldados. El grito extremista tomaba cuerpo. Había conatos de choques violentos en condiciones desfavorables para el Frente Único. Se había practicado ya la autopsia. Ante la presión de la multitud, no hubo médico capaz de emitir un certificado falaz: Ponce y Alarcón habían caído muertos con bala de fusil Mauser. La policía se incautó en ese momento de los cadáveres, y dispuso que se realizara el sepelio. Creció el tumulto. Obreros y estudiantes resueltos amenazaron a la tropa. Producíase ya una colisión cruenta, cuando surgió Haya de la Torre. Había logrado llegar disfrazado con los anteojos de Cornelio Koster, que lo acompañaba, un sombrero de Heysen, que también venía con él, así como el estudiante de Ciencias Naturales, Málaga. Cortando el diálogo cada vez más tenso Haya de la Torre llamó a los más exaltados y dijo:”

— "Yo respondo de que no se llevará la policía los cadáveres, pero que haya calma, que se cumplan las órdenes y que me dejen hacer. Respondo de que nosotros nos llevaremos los cadáveres"...
“Hubo un paréntesis. Heysen, Cornejo y otros estudiantes y obreros, destacados en comisión, se acercaron al Intendente a manifestarle que la multitud estaba llana a que en ese momento se realizara el sepelio, como quería el Gobierno, pero a condición de que obreros y estudiantes condujeran los ataúdes. Discusión acaloradísima. El Intendente no aceptaba nada. Retiro liso y llano de la masa. Griterío inmenso. Inquietábamos los caballos. Fulguraban las bayonetas al medio sol otoñal de aquella tarde tibia. . . Entretanto, Haya de la Torre, con otro grupo, resuelto a todo, entraba por la parte posterior a la Morgue, y substraíanse los restos de Ponce y Alarcón. El uno en la caja mortuoria; el otro en la tapa de aquella caja, ambos pálidos, marfileños, imponentes, con el aire trágico de la muerte; pegados los cabellos a las sienes, perfiladas,  rígidos. . . Llegaban ya los raptores a la calle, con su fúnebre carga, cuando el grueso de la multitud advirtió la estratagema y acudió a ayudarles en la tremenda empresa. La policía cargó, furiosa, sobre la muchedumbre. Relampagueaban los sables, escuchábanse disparos, surcaban las piedras el espacio, caían de uno y otro lado, pero el cortejo avanzaba . . . Fue una lucha titánica: más de dos horas para cubrir la distancia de un kilómetro. Los caballos de la policía, más humanos que sus jinetes, reculaban al llegar ante los despojos inermes de las víctimas de la víspera. Caían unos portadores, pero otros les reemplazaban. Llovían los golpes de sable sobre los mismos cadáveres, abriéndoles heridas que no sangraban. . . Carnes heladas, martirizadas hasta después de la muerte, pero tendidas ahí como un símbolo perdurable. . -



Volantes de protesta publicado por las UPGP por la pretendida maniobra politico-religiosa del arzobispo Lisson y el presidente Augusto B.  Legia

Piedras, tiros, sables, denuestos, palos, y el cortejo avanzaba hacia la Universidad. . . Haya de la Torre, rodeado por un grupo de obreros heroicos, dirigía la batalla cívica. Al pasar frente al cuartel de Santa Catalina, la tropa hizo un supremo esfuerzo para arrebatar los restos de Ponce y Alarcón. No pudo hacerlo. En la puerta misma de la Universidad, un negro gigantesco, sable en mano, sobre una cabalgadura menos feroz que su jinete, trató de impedir la entrada. Cayó derribado. Y la multitud irrumpió en los claustros, portadora de sus muertos; y atronaban el espacio ayes y hurras; y en el Salón de Grados de la Facultad de Letras, cuajado de doctores feudales, se erigió la capilla ardiente de los dos caídos.”

“La policía resolvió que nadie entrara a la Universidad. En cambio, franqueó la salida. Los que estaban en el local resolvieron, entonces, no abandonarlo. A las 9 de la noche, un policía secreta que simpatizaba con el movimiento obrero-estudiantil, avisó que a las 3 de la madrugada, la fuerza pública, por orden del Gobierno, asaltaría a mano armada San Marcos, a fin de extraer a los muertos y evitar el sepelio fastuoso.  Al punto  150 obreros y estudiantes recibieron la orden de inamovilidad y defensa. Haya de la Torre se encerró con los obreros y acordaron el plan defensivo- Los estudiantes de Ciencias y Medicina prepararon explosivo y gases lacrimógenos en el laboratorio. Obreros y estudiantes se situaron en la torre del observatorio meteorológico con la orden de incendiarlo, cuando no fuera posible resistir el ataque. Haya de la Torre, desde el salón del Decanato de Ciencias Políticas, ejercía el control general en unión de los delegados obreros... A las 10 de la noche, intempestivamente se presentó en el local de la Universidad el Ministro Rada y Gamio, con sus ayudantes, en plan de inspección. Entró a la capilla ardiente, y se disponía a una visita general, cuando, advertida su presencia, alguien gritó:

— Ahí está Rada y Gamio. . . A la pila, a la pila. . — y el Ministro salió a toda prisa del local universitario. Se alojó, por unos momentos, en una Comisaría vecina. A las 3 y media pasó frente a la Universidad el automóvil del Presidente de la República con las cortinillas bajas.

A las 4, "Sacrificio" — tal era el nombre de guerra del agente policial que ayudaba a los estudiantes — telefoneó diciendo que no se realizaría el ataque. A las 8 de la mañana llegó el Rector Villarán. Ya antes, Haya de la Torre había tenido que usar la férrea disciplina de acción contra el propio Rector. En la noche habían cambiado al Intendente de Lima, que ahora era don Julio Luna. Este aproximóse a la Universidad para parlamentar. El frente único lo rechazó, desconociéndole en su investidura. En tanto, las "mujeres libres", encabezadas por la doctora Miguelina Acosta Cárdenas, se unían al movimiento. El Rector, a un nuevo requerimiento del Intendente, confesó paladinamente: ''Nada puedo hacer yo: la Universidad está controlada por estudiantes y obreros; mi autoridad no existe". Luna insistió en tener una conferencia. El Rector fue en busca de Haya de la Torre.”

“Se encontraba éste descansando sobre el sofá del Decanato de la Facultad de Ciencias Políticas, tras cuatro días de absoluto insomnio, cuando Villarán llegó hasta él. Expuso el propósito del Intendente. Haya estaba descalzo y debía levantarse a dar órdenes. Manos solícitas y civilistas le alcanzaron los toscos y gastados zapatos. . . Se puso de pie. Dictó disposiciones. Al cabo se convino en que una delegación, con todo género de garantías, se entrevistaría con las autoridades. El propósito de éstas era evitar que el cortejo pasase por las calles céntricas, ya que no se podría evitar la manifestación. Continuaba el paro general. Además, se llegó a un acuerdo: habría garantías hasta el Cementerio. El Ministro no se comprometía a más. Haya de la Torre comprendió la amenaza y preparó el plan de batalla.”

          La multitud acompañan los féretros de los caídos el 23 hacia el cementerio

“A las 10 de la mañana salía el impresionante desfile de la Universidad. Iban 40,000 almas en pos de los féretros. Desde lo alto de la pila de Jurisprudencia, Haya de la Torre arengó a la muchedumbre, en cuyo centro, con pálidos semblantes, iban los catedráticos.

— Esto es espeluznante — comentaría, sin sonrisas, el doctor Manzanilla. . .

— Imponente — agregó don Luis Miró Quesada, quien, sin embargo, 10 años después calificaría de irreligioso ese acto en el cual participaba. . . Rojas banderas flamearon al viento, y avanzaba la muchedumbre con una disciplina admirable. Llegaban los primeros al Cementerio, cuando la cola del desfile estaba muy lejos. Desde la Cripta de los Héroes habló Haya de la Torre, en nombre de la Universidad Popular, glosando el mandamiento cristiano: “No matarás”. Cristo aparecía redivivo en la oratoria palpitante del líder. Hablaron en seguida Carlos Alberto Izaguirre, por el Ateneo Universitario Ariel", del cual era miembro Manuel Alarcón Vidalón; el doctor Humberto Borja, por la Facultad de Letras; el poeta Manuel Beltroy, por el Conversatorio Universitario; el chofer Emilio Bobbio, por su Federación; el textil Felipe Barrientos, por su centro representativo; el obrero Pedraza por las U. P. G. P. ; David Hevia por los ferroviarios del Callao; Borje, por los obreros de Vitarte, y Alcocer por los tranviarios... Terminaba la ceremonia. Pero, desde que Haya de la Torre descendió de la improvisada tribuna, se advirtió un movimiento agresivo de un centenar de agentes de policía para apresarlo en pleno Panteón. Pero, ya estaba dispuesta la vanguardia obrera que trabó lucha a brazo partido con los soplones, mientras se enterraba a los muertos y Haya salía por la parte del panteón viejo. Había fracasado su intento de quedarse en el Mausoleo de la Familia Billingshurst, por no haberse podido comunicar a tiempo. Saltó la tapia y, acompañado por un obrero, se dirigió a un escondite. Fueron avistados por la gendarmería, pero lograron salir del paso mediante un ardid. A lo lejos sonaban las descargas. Haya de la Torre desapareció de su acompañante en la calle de la Soledad . . . Al amanecer, los diarios publicaban el decreto arzobispal suspendiendo el acto de la Consagración, "considerando que la proyectada consagración de la nación al Corazón de Jesús se ha convertido en arma contra el Gobierno legítimamente establecido y contra las instituciones sociales" y "que la iglesia tiene misión de paz y fraternidad". Era ya el 26, y habían ocurrido muchas cosas. Heysen, Cornejo Koster, Hurwitz se hallaban perseguidos.

La noche anterior, fresca aún la jornada, un grupo de oficiales de ejército hizo llegar hasta el escondite de Haya de la Torre la tentadora proposición de llevarlo a Palacio". Haya de la Torre tenía entonces sólo 28 años. Su respuesta fue, sin embargo, categórica:

— Diga a esos jóvenes oficiales que les agradezco de todo corazón su oferta, pero que yo no necesito que me lleven a Palacio. Lo que necesito es la libertad absoluta del pueblo del Perú. Espero que coadyuven a ello. Nada más''.

Afuera, todavía sonaban las descararas. Y en los mandamientos del Sinaí se mantenía enhiesto el terminante: “No matar”. (pags. 85-91;  “Haya De La Torre o el político: Crónica de una vida sin tregua” por Luis Alberto Sánchez, Editorial Ercilla, Santiago de Chile 1936)

ENCARCELAMIENTO Y DEPORTACION DE HAYA DE LA TORRE

José Carlos Mariátegui  algunos años después escribiría en sus  “Siete ensayos de la realidad peruana” en relación a la pretendida Consagración del Perú al Sagrado Corazón de Jesús en los siguientes términos: “El 23 de Mayo reveló el alcance social e ideológico del acercamiento de las vanguardias estudiantiles a las clases trabajadoras. En esa fecha tuvo su bautizo histórico la nueva generación que, con la colaboración de circunstancias excepcionalmente favorables, entró a jugar un rol en el desarrollo mismo de nuestra historia, elevando su acción del plano de las inquietudes estudiantiles al de las reivindicaciones colectivas o sociales” (pág. 141 ‘Siete Ensayos de la Realidad Peruana” J. C. Mariátegui, Editorial‎ ‎Minerva, Lima-Perú; 1928)

Efectivamente la oligarquía de entonces vio con preocupación una nueva fuerza social no efímera sino organizada e ideologizada que amenazaba su “status quo” por esta razón el Presidente Legía representante de esta clase social emprendería una redada impecable a los autores intelectuales de esta magna protesta.  Cerrada la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, así como las Universidades Populares; Haya y sus colegas universitarios buscaron ponerse a buen  recaudo en escondites temporales, burlando la búsqueda de la policía; Haya se hallaba muy enfermo; “pero el Gobierno  trataba de batirlos en detalle, encarnizándose contra los profesores de la U.P.G.P. Mudó de escondite Haya de la Torre: lo halló en casa del doctor John A. Mackay, director del Colegio Anglo-peruano. Ahí, en Miraflores, pasó algunos días de convalecencia. La biblioteca numerosa — una bandera inglesa adornaba uno de los muros — fue su asilo preferido. En recuerdo de aquella estancia, Mackay retrató a Haya de la Torre en su habitación predilecta, con los propios hijos del hospitalario escocés. No sabían que, andando el tiempo, aquella fotografía hogareña, en la que aparecía como fondo la bandera de Mackay, habría de ser mixtificada para utilizarla como "prueba" de que el líder actuaba al servicio del imperialismo inglés. .” (pág. 95 “Haya De La Torre o el político: Crónica de una vida sin tregua” por Luis Alberto Sánchez, Editorial Ercilla, Santiago de Chile 1936).

El  2 Octubre de aquel año Haya es hecho prisionero y enviado al penal de la isla El Frontón; el prisionero se declaró en huelga de hambre, y la reacción popular representado en el estudiantado y la clase trabajadora de la UPGP no se hizo esperar  El 3 de octubre la Federación Obrera Local decretó el paro general con un pliego de reivindicaciones inmediatas que decía así:

1.- Que el compañero Haya de la Torre sea puesto en libertad y goce de amplías garantías;

2.- Que el Gobierno formule la declaración de que se permitirá el libre funcionamiento de las Universidades Populares González Prada, y de los sindicatos obreros;

3.- Que se ponga en libertad a todo estudiante u obrero que fuera apresado durante la presente campaña en pro de la libertad de Haya;

4.- Que se garantice que no se obstaculizará la formación de nuevas organizaciones obreras".

El 5 de Octubre Haya de la Torre logro hacer filtrar una carta al estudiantado y la masa trabajadora en huelga, carta que lo escribió al día siguiente de su llegada a San Lorenzo y que alcanzo a publicar la revista El Textil. Decía así:

LOS ESTUDIANTES Y OBREROS:

"Si estas líneas logran violar la insultante incomunicación en que se me tiene desde la media noche de ayer, llegue a vosotros mi saludo.

"El tan largo tiempo madurado proyecto de mi prisión y destierro se consumó al fin, aprovechándose de una de las muchas intrigas de Bajo Imperio, que nuestros prohombres de las diversas jaurías políticas promueven periódicamente, cada vez que el estómago les grita.

''Fui capturado por medio de un engaño del comisario de Miraflores, que, después de prometerme que se trataba de algo personal con él, resultó cómplice, inconsciente o no, del plan de prisión que consumó el Intendente Elías en persona. Con rapidez y cuidado fui traído. Comprendo que de lo que paga el Estado, lo que mejor marcha son los automóviles cuando arrebatan la libertad a un hombre. No sé cuál será mi suerte, ni me interesa pensar en ella. Cuido sí de ratificar en estos interesantes momentos de mi vida, la afirmación de mi credo revolucionario, ajeno, y muy lejos de la podredumbre política nacional."

“Represento un principio, un credo y una bandera de juventud. Agito y agitaré las conciencias hacia la justicia. Lucho por producir la precursora revolución de los espíritus, y maldigo con todo el calor de mi convencimiento a los explotadores del pueblo, que hacen del Gobierno y la política, vil negociado culpable."

“Si he de marchar al destierro, algún día he de volver. Retomaré a mi tiempo, cuando sea llegada la hora de la gran transformación. Ya lo he dicho y lo repito: sólo la muerte será más fuerte que mi decisión de ser incansable en la cruzada libertadora, que América espera de sus juventudes, en nombre de la Justicia Social.”

Prisión de San Lorenzo, 3 de octubre de 1923.

Haya de la Torre

Para  poner punto final al paro decretado  por la Federación Obrera el presidente Leguía aceptó todos sus puntos de reivindicaciones  excepto el primero;  el relativo a la libertad de Haya de la Torre. Con eso no transigía. El Gobierno tenía necesidad de librarse del líder, y resolvió deportarlo. Víctor Raúl tenía 28 años y 7 meses, cuando el 9 de octubre le conducían, pálido, sin fuerzas casi, a bordo del vapor “Negada”— un paquete alemán de carga— con rumbo directo Panamá.



Foto autografiada enviada por correo por Víctor Raúl luego de ser deportado. Allí podemos

leer: “Camino al destierro a bordo del Negada. Octubre 9-1923. Haya de la Torre”.




 

¿QUE REFLEXIONES NOS DEJAN PARA LA POSTERIDAD ESTE ACONTECIMIENTO SIN PRECEDENTES EN LA HISTORIA DE LA REPUBLICA PERUANA DEL SIGLO XX?


Durante las primeras décadas del siglo XX, se instauran una seguidilla de gobiernos en un periodo de tres décadas en lo que Jorge Basadre denomina con mucha razón la Republica Aristocrática caracterizada por el dominio del Partido Civil; quienes en realidad representaban a los intereses  económicos de la oligarquía de entonces como los hacendados azucareros de la costa, los industriales, los comerciantes, las élites terratenientes de la sierra y en concordato con los intereses económicos del naciente imperialismo norteamericano. El principal objetivo de estos gobiernos era indudablemente  favorecer sus inversiones y controlar a las masas populares; ignoradas en sus necesidades básicas y primordiales como mejoras en sus ingresos salariales, en un buen servicio de salud pública, así como de un eficiente sistema de educación en los sectores populares ya que estos gobiernos se despreocuparon de estos menesteres hacia las grandes mayorías nacionales donde en las áreas rurales existía un alto nivel de analfabetismo del mismo modo que en los sectores populares de las ciudades compuesto en su mayoría por los obreros de los centros industriales en crecimiento; así como de los grandes centros mineros y petroleros en manos de las grandes transnacionales extranjeras principalmente de empresas norteamericanas;  para estos gobiernos les era conveniente mantener los altos índices de analfabetismo ya que ellos, de acuerdo a las normas legales de la época, no podían ejercer el derecho al voto; si a ello unimos la fuerte influencia religiosa en las masas populares impuesta por el catolicismo a través de los siglos; se completa el cuadro de dominación de las masas en todos los frentes, ya que ellas no son participes de las decisiones políticas por falta de representación en las esferas del gobierno. La gran fe religiosa de la población peruana, principalmente de los estratos sociales bajos (el campesinado y la clase obrera) es bien aprovechada no solo por la oligarquía sino por las autoridades eclesiásticas de la Iglesia Cristiana Católica y Apostólica; quienes siempre estuvieron al amparo del poder político en desmedro de sus feligreses muy subrepticiamente. En ese estado de cosas desfavorables para las grandes mayorías desposeídas es que surge la figura del insigne intelectual, ideólogo anarquista y polemista  Manuel Gonzales Prada, cuya predica cala profundamente no solo  en el proletariado sino también en la mayoría de la juventud de comienzos de siglo XX denominados como la generación del centenario.   La aparición de la generación del centenario con figuras como José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya De La Torre, Luis Alberto Sánchez, Jorge Basadre, Raúl Porras Barrenechea, José Luis Bustamante y Rivero, Oscar Herrera, Luis E. Heysen, Enrique Cornejo Koster, Julio Lecaros, Jacobo Hurwitz, Nicolás Terreros,  Antenor Orrego Espinoza, Alcides Spelucín, Belisario Spelucín, Federico Esquerre, Juan Espejo Asturrizaga,Alfredo Gonzales Prada, Jose Jimenez Borja, Pedro Beltran, Arturo Sabroso, Pablo Abril, Luis Lopez Aliaga, Alberto  Arca Porro, Manuel Seoane, Emilio Romero, Juan José Lora, Jorge Guillermo Legía, Luis Flores, Julia Cordero, Carmen Saco, Magda Portal, Carlos Manuel Cox, Jorge Eugenio Castañeda, César vallejo, etc.; quienes a través de su ideología confrontaron las ideas preexistentes de la generación del novecientos. Es en la Universidad Mayor de San Marcos donde en 1919 se impulsa la reforma universitaria con el fin de poder elegir a los catedráticos para así poder recibir una formación de acuerdo a las diferentes corrientes ideológicas de la época, cuestionando el tradicionalismo de la educación universitaria y el dominio del civilismo en ese plantel de educación superior.  Luis Alberto Sánchez manifiesta en su libro “La vida del siglo” los antecedentes que inspiraron al espíritu abierto y libertario de esta generación, a una serie de acontecimientos, pues “…después de 1918 toda nuestra cultura experimenta una transformación radical hacia un nacionalismo humanista; varios hechos caracterizan, desde diversos ángulos, dicho cambio. La libertad de cultos en 1915; la Reforma Universitaria con la consiguiente libertad de catedra en 1919; los movimientos y organizaciones sindicales a partir de 1918; la conquista de las ocho horas laborales en 1919 y la legislación para la mujer y el niño que trabajan en 1917….” (pag. 50 “La vida del siglo” por Luis Alberto Sánchez; editado por Biblioteca Ayacucho, Caracas-Venezuela)


Las autoridades eclesiásticas ultraconservadoras  de la Iglesia Católica en el Perú vieron amenazada su predominio e influencia en la población con la ley de libertad de cultos por eso que tuvieron en el presidente Augusto B. Legía la oportunidad de recuperar posiciones  bajo la pretendida “Consagración de la Republica al Sagrado Corazón de Jesús”. La juventud de entonces  reacciono, no en contra de  una institución religiosa en particular; como sus opositores manifestaron y manifiestan actualmente;  sino como lo expresaron en su manifiesto “como un hecho absurdo y anacrónico porque atenta contra la libertad de conciencia de la mayoría de los peruanos”. Para finalizar quiero transcribir parte del ensayo sobre el tema expuesto por Mónica Ferradas Martínez  quien manifiesta: “La Consagración del Perú al Sagrado Corazón de Jesús fue intento de la Iglesia de consolidar y legitimar su opción contraria a la libertad de conciencia y en particular la libertad de cultos…”


“La jornada del 23 de Mayo fue el punto de llegada de una experiencia de frente único que había empezado a forjarse en enero de 1919 con la participación de los delegados estudiantiles a favor de las 8 horas para los trabajadores, experiencia que se consolidó en la Universidad Popular. Es también un hito en el desarrollo de la protesta popular. Fue la primera vez en que estudiantes y obreros marchaban juntos, enfrentándose a las fuerzas del orden, pero también fue la primera vez que multitudes donde participaban obreros luchaban por derechos que no fueran materiales. Pero, la jornada del 23 de Mayo fue también un punto de partida. No solo porque el inesperado desenlace, la consagración de Haya de la Torre y de toda una generación de obreros y estudiantes, derivó luego en una práctica política más estratégica, sino también porque, en el caso de Haya y de los que luego fundarían el Partido Aprista, la reivindicación principal de la protesta, la libertad de conciencia, los marcaría indeleblemente. La tolerancia y la libertad de conciencia fue una reivindicación que acompañó al Apra a lo largo de su historia.” (“El 23 de Mayo de 1923” por Mónica Ferradas Martínez, ensayo publicado por el Instituto de Investigación de la Universidad Nacional Federico Villarreal)

 

 

Friday, April 8, 2016


CONFIRMAN POSIBLE DESCUBRIMIENTO DEL NOVENO PLANETA DE NUESTRO SISTEMA SOLAR
 
La confirmación, en enero pasado, de la existencia de un planeta más en nuestro sistema solar presentado por el astrónomo Michael Brown (descubridor de los planetas enanos Eris y Sedna en el llamado cinturón de Kuiper) junto a su colega Konstantin Batygin, en la revista  The Astronomical Journal no hace más que reafirmar la teoría de la existencia del planeta X que muchos astrónomos persiguen desde hace más de un siglo, a raíz de las  observaciones de ciertas anomalías y perturbaciones en las orbitas de Neptuno y Urano. Cuando en 1930 se descubrió el planeta Plutón se pensó inicialmente que la gravedad  de este planeta podría efectuar estas perturbaciones sin embargo los cálculos efectuados teniendo en cuanta el tamaño de Plutón descartó esta posibilidad y continuó la búsqueda.

HACIENDO UN POCO DE HISTORIA

El novena planeta cuando su orbita esta cerca al cinturon de Kuiper
El astrónomo Gerard Kuiper en 1960 predijo la existencia de un conjunto de cuerpos de cometas que orbitaban más allá de Plutón a una distancia de entre 30 y 50 ua (Cada ua es la distancia entre el sol y nuestro planeta, esto es de 150 millones de km), treinta años antes de las primeras observaciones de estos cuerpos ya que en 1992 se descubrió el primero de ellos por un equipo de la Universidad de Hawái, desde esa fecha a la actualidad se han observado más de 1,000 cuerpos celestes en este cinturón de los cuales dieciocho son planetas enanos, algunos son ligeramente más pequeños que Plutón  tal es el caso de Eris, descubierto en el 2005 por Brown quien ya dos años antes también descubrió Sedna, otro pequeño y lejano mundo, mucho menor que Eris, este último cuerpo celeste es un pequeño y distante mundo helado del mismo tamaño de Plutón y que demostró que el hasta entonces noveno planeta de nuestro sistema era más que uno entre muchos mundos similares del cinturón de Kuiper; fueron estos descubrimientos los que provocaron que un año más tarde, en 2006, la Unión Astronómica Internacional reclasificara a Plutón, privándole de su título planetario y degradándolo a planeta enano.  La sonda espacial enviado por la NASA New Horizons descubrió que Plutón tenía un satélite de la mitad de su masa que se le llamo Caronte, otra características de los gélidos planetas enanos del cinturón de Kuiper es que tienen una órbita elíptica  que en su otro extremo llegan alcanzar la zona interior de la nube de Oort que empieza a unos 2,000 ua.

Orbitas de los planetas enanos y la orbita del noveno planeta

La nube de Oort es una nube esférica de objetos transneptunianos (Un objeto transneptuniano o transneptúnico es cualquier objeto del sistema solar cuya órbita se ubica parcial o totalmente más allá de la órbita del planeta Neptuno.), que envuelven nuestro sistema solar.  Estos objetos transneptunianos que se encuentran en la nube de Oort son hipotéticos (es decir, no observada directamente) que se encuentra en los límites del sistema solar, casi a un año luz del Sol, y aproximadamente a un cuarto de la distancia próxima a Centauri, la estrella más cercana a nuestro Sistema Solar (Se cree que la nube de Oort se extiende desde 2000 ua o 5000 ua hasta 50 000 ua del Sol, aunque algunas fuentes sitúan su límite entre 100 000 ua y 200 000 ua) . Lo cual quiere decir que nuestro sistema solar no terminaba con el planeta enano Plutón sino que se extendía hasta las cercanías de la nube de Oort (algunos astronomos inclusive la incluyen como los linderos de nuestro sistema solar). La Unión Astronómica Internacional  por los datos recibidos por la sonda New Horizons  establecía que los límites del cinturón de Kuiper son de 30 ua a 100 ua.  Michael Brown y su colega Konstantin Batygin eran del grupo de astrónomos que descartaban la existencia del Planeta X y tras algunos cálculos y mediciones establecieron la hipótesis que explicaban la mecánica cósmica de las llamadas "perturbaciones" de las órbitas Urano y Neptuno. Sin embargo al descubrir los planetas enanos Eris y  Sedna y la mecánica elíptica de sus orbitas similares a los otros dieciséis planetas enanos descubiertos en esta última década llegaron a la conclusión inequívoca de la existencia de un planeta tan grande como Neptuno cuya orbita seria excéntrica y elíptica y en un plano  angular respecto al plano de  las orbitas de los ocho planetas de nuestro sistema solar y cuya ubicación estaría entre los 100 ua cuando se aproxima al sol, el perigeo ( es decir muy cerca del cinturón de Kuiper) y  a 2,000 ua, el apogeo, en su lugar más lejano del sol es decir dentro de la nube de Oort, este nuevo planeta necesita entre 10.000 y 20.000 años para hacer sólo una órbita completa alrededor del Sol, la fuerza de su gravedad es tal que arrastraría a los planetas enanos conocidos a tener la misma forma elíptica de sus orbitas. Se sabe desde hace tiempo que las extrañas «maniobras orbitales» de estos pequeños mundos podrían explicarse gracias a la perturbación gravitatoria de un hipotético planeta gigante nunca visto hasta ahora.
La Nube de Oort
En 1999 el astrónomo John Matese de la Universidad de Luisiana en Lafayette planteo la existencia de un hipotético planeta gaseoso situado en la nube de Oort en los límites exteriores del Sistema Solar, planeta al que se ha llamado Tyche; Matese y su compañero Daniel Whitmire sostienen que las pruebas de la existencia de Tyche se pueden ver en el supuesto de origen de los cometas de largo período; así como la existencia de una variedad de meteoritos lanzados al interior de los planetas del nuestro sistema solar desde el cinturón de Kuiper, cuando la órbita de dicho planeta se aproxima al conjunto de meteoritos que se ubican en este cinturón. Aun cuando esta teoría fue vista con mucho escepticismo por la ciencia astronómica oficial de la época, con los cálculos y demostraciones hipotéticas concluyentes de Michael Brown y su colega Konstantin Batygin  en Enero último, podría decirse que los pioneros de esta teoría fueron Matese y Whitmire.

En 1984 fue publicado  un artículo de investigación  por R. A. Muller (físico, Universidad de California en Berkeley), Piet Hut (físico, Instituto de Estudios Avanzados de Princeton) y Marc Davis (Princeton) en la revista Nature que denominaron Hipótesis Némesis, donde se postulaba la posibilidad  de que nuestro Sol forme parte de un sistema binario con una estrella oscura y pequeña, tal vez una enana marrón que orbitaría a entre 1 y 3 años luz de su pareja. Cada 26 millones de años, Némesis pasaría cerca o entraría en la nube de Oort, desestabilizándola y lanzando lluvias de grandes cometas en dirección al Sol, lo que nos explicaría la aparente periodicidad de los grandes impactos y las extinciones asociadas (confirmada por el registro fósil y los estratos geológicos de iridio extraterrestre). Esta hipótesis causo tanto revuelo en los medios científicos que fue desestimada ya que las grandes extinciones no coinciden con la periodicidad de años que los mentores de esta hipótesis referían.

 

LA EXISTENCIA DEL PLANETA X EN LA MITOLOGIA DE LAS ANTIGUAS CIVILIZACIONES DE LA HUMANIDAD

Desde los albores de nuestra humanidad, el hombre siempre observo el cosmos como queriendo buscar respuestas a los fenómenos atmosféricos, telúricos y volcánicos que se manifestaban en nuestro planeta, su  habitad; e intuitivamente la relacionaban con los cuerpos celestes que podían apreciar en la inmensidad del espacio estelar nocturno y al sol durante el día; e incluso les dieron un contenido de espiritualidad a las estrellas y cuerpos celestes observados elevándoles al rango de divinidad; es así como nacen las creencias religiosas; tal como lo explica Stephen Hawking en su libro “El gran diseño” cuando escribe: “… la mayoría de los fenómenos de la naturaleza pareció imposible de predecir para nuestros antepasados. Volcanes, terremotos, tempestades, epidemias y uñas de los pies creciendo hacia dentro parecían producirse sin causas obvias ni regularidades manifiestas. En la Antigüedad, resultaba natural adscribir los actos violentos de la naturaleza a un panteón de deidades traviesas o malévolas. Las calamidades eran consideradas a menudo como una señal de que se había ofendido a los dioses” (pg. 8 “El Gran Diseño” por Stephen Hawking, Ediciones Critica, España 2010). Hawking manifiesta que fueron los sabios Jónicos quienes ya en el siglo V AEC dieron explicaciones racionales sobre los fenómenos cósmicos, como los eclipses lunares y de sol,  el último de los sabios jónicos  Aristarco (310-230 AEC), estableció la heliocentridad del sol en nuestro sistema solar;  sin embargo lo que Hawking quiere ignorar es que muchos de esos conocimientos son mucho más antiguos; los últimos estudios de las tablillas sumerias (la primera civilización conocida de nuestra actual humanidad)  sugieren que ellos ya tenían este concepto tres mil  años antes que los sabios jónicos, ya que fueron los primeros que calcularon la  precesión de los equinoccios por lo tanto tenían que haber tenido la conceptualización de la heliocentridad del sol respecto a los demás planetas de nuestro sistema solar;  Zecharia Sitchin un erudito en el
Zecharia Sitchin mostrando un antiguo bajo relieve acadio,
conocimiento del hebreo moderno y clásico, de las lenguas semíticas y europeas, el Antiguo Testamento y la historia y arqueología del Oriente Próximo, además estudió en la London School of Economics and Political Science y se licenció en la Universidad de Londres; en su libro “El duodécimo planeta” nos dice que el conocimiento de los antiguos sabios jónicos del que nos habla Stephen Hawking “se basaron en un conocimiento acumulado y verificado durante milenios siendo sus mentores, «los astrónomos babilonios de Erek, Borsippa y Babilonia». Gemino de Rodas indicó a los «caldeos» (los antiguos babilonios) como los descubridores de los movimientos exactos de la Luna. El historiador Diodoro Sículo, en el siglo I a.C, confirmó la exactitud de la astronomía mesopotámica, y afirmó que «los caldeos dieron nombre a los planetas... en el centro de su sistema estaba el Sol, la luz más grande, del cual los planetas eran 'descendientes', reflejando la posición y el brillo del Sol». La fuente  del conjunto de  conocimientos astronómicos griegos era, entonces, Caldea; invariablemente, aquellos primitivos caldeos poseían un conocimiento mayor y más preciso que el de los pueblos que les siguieron. Durante generaciones, por todo el mundo antiguo, el nombre «caldeo» fue sinónimo de «observadores de estrellas»: de astrónomos. (pag. 125; “EL 12º PLANETA-El primer libro de “Crónicas de la Tierra” por Zecharia Sitchin, Ediciones Obelisco, Espana; 1976). Más adelante nos escribe “El descubrimiento de las civilizaciones mesopotámicas, realizado con las excavaciones efectuadas en los últimos cien años, no deja lugar a dudas de que, tanto en el campo de la astronomía como en otros muchos campos, las raíces de nuestro conocimiento están profundamente arraigadas en Mesopotamia. También en este campo hemos recurrido  y continuamos el patrimonio de Sumer.” (Pag. 126 Ibíd.) Coincidiendo en este aspecto con otro prestigioso erudito con las antiguas civilizaciones como Samuel Kramer quien escribe: “Los sumerios reflexionaron y especularon sobre la naturaleza del universo, sobre sus orígenes y aún más sobre su organización y modo de funcionar. Existen buenas razones que permiten suponer que durante el tercer milenio a.C. hizo su aparición un grupo de pensadores y profesores, quienes para responder  a estos problemas, habían construido una cosmología y una teología tan inteligentes y convenientes que quedaron y gozaron de un inmenso prestigio, en una gran parte del próximo Oriente Antiguo” (pag. 71 “La Historia empieza en Sumer” por Samuel N. Kramer; Ediciones ORBIS SA, Barcelaona-Espana, 1985 edición en Español, la primera edición fue el año 1956 en Ingles bajo el auspicio de la editora AYMA en Colorado USA).

 Bueno a todo esto me preguntaran ¿Qué tiene que ver todo esto con los últimos descubrimientos astronómicos mencionados líneas arriba? Es indudable que la búsqueda del Planeta X también despertó el interés de investigadores en otros campos relacionados con la  Historia de las antiguas civilizaciones, como el mencionado Zecharia Sitchin ya que en la reinterpretación de la antiguas tablillas sumerias nos relata que  se hallan registradas el conocimiento que tenía esta antigua civilización de un planeta más de nuestro sistema solar llamado Nibiru de donde provinieron sus dioses que llamaron los Annunakis (Los que del cielo bajaron a la tierra). Los Sumerios conocían los planetas de nuestro sistema solar llamándoles de la siguiente manera: Apsu (Sol), Mummu (Mercurio), Lahamu (Venus), Ki  (La Tierra), Kingo ( La Luna), Lahmu (Marte), Kishar (Júpiter), Anshar (Saturno), Anu (Urano), Ea (Neptuno) y Gaga (Plutón) y a ellos incluyen a Nibiru.
La tablilla Acadia, que en la toma anterior estaba en poder de Sitchin, nos muestra nuestro sistema solar tal como lo veian las antiguas civilizaciones mesopotamicas
 
Muchos investigadores seudocientíficos propusieron muchas teorías tales como Joaquín Amórtegui Valbuena (V.M. Rabolú) quien en 1998 publicó un libro titulado “Hercobulus o El Planeta Rojo”, que pertenecería a un sistema solar llamado Tylo, este gigantesco planeta pasaría cerca de la tierra a unos 15 millones de kilómetros que causaría muchos desastres;  es posiblemente que   haya recabado información sobre el tema y relacionado estos estudios con las predicciones proféticas de los Mayas y de muchos libros de la biblia, como en el capítulo 24 del Evangelio de Mateo versículo 29 “ Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar,  las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán” ;   Apocalipsis capítulo 6, 14-17: “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra  como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.  Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla”. También tenemos en apocalipsis 8; 10-11: “El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.” Si bien es cierto que las predicciones de Rabolú   no se sucedieron, lo que si llama la atención es que en muchos pasajes de los libros de la Biblia se hace mención de predicciones catastróficas como un castigo divino. Es indudable que los textos bíblicos mencionados se basan en tradiciones de las civilizaciones que se  desarrollaron entre los ríos del Éufrates y el Tigris herederas del conocimiento de los Sumerios, la más antiguas de todas; lo cual quiere decir que las profecías bíblicas predecían acontecimientos catastróficos  que ya se contaban entre las más antiguas civilizaciones quienes referían que estos sucesos se repetían cada cierto periodo de tiempo  y que los consideraban como un castigo divino; así que no se necesitaban ser pitonisas ni profetas para predecir eventos que se repetirían cíclicamente cada milenios de años. Los Sumerios narran en sus tablillas que el diluvio se debió a la aproximación de Nibiru (el planeta de sus Dioses) hacia la tierra; para los historiadores la presencia de los Sumerios  al sur de Mesopotamia hace unos ocho mil años es un enigma, ya que este grupo humano no pertenecían a la región donde la mayoría eran de origen semita; sea del lugar de donde provenían ellos tenían mucho más conocimientos en todo orden de cosas 
Es posible que un gran diluvio haya destruido la Atlantida 
que los nativos de aquella región, coincidentemente sucedió tres milenios después de la última era glacial cuyo cambio fue brusco e inexplicable dando origen a grandes inundaciones, conocidos por todos los pueblos del orbe como el gran diluvio universal; donde se supone  que desapareció la gran civilización de los atlantes.
 ¿ Sera  que los antiguos sumerios hayan sido sobrevivientes de los atlantes?.



 
La existencia de un  planeta tan grande como Neptuno y que cada 20,000 años se aproxime al cinturón de kuiper, podría arrojar hacia dentro de nuestro sistema solar muchos asteroides de hasta 100 kilómetros de diámetro; imagínense que en el pasado el asteroide que impacto con la tierra hace 65 millones de años y que provoca una extinción masiva de vida animal borrando de nuestro planeta a los gigantescos dinosaurios, se calcula que tuvo solamente unos 20 kilómetros con un impacto de varias bombas atómicas que cosa haría un meteórico de 50 o 100 km de diámetro. Sin embargo lo más probable es que los mas pequeños y livianos sean los primeros en salir disparados al interior de nuestro sistema solar; sabemos que con mucha frecuencia atraviesan y hasta impactan con la atmosfera de nuestro planeta pequeños meteoritos de hasta el tamaño de un balón de futbol que se desintegran   sin causar mayores estragos; el 15 de febrero del año 2012 un asteroide  al que llamaron DA14, con un tamaño de unos 50 metros de longitud paso cerca de la Tierra, a una distancia de sólo 27.700 kilómetros.
Asteroide DA14 que el 15 de febrero del 2012 paso cerca de la tierra

Y el mismo día, una roca espacial de 17 metros explotó  sobre los Montes Urales en Rusia,  con una energía de alrededor de 40 kilotones de TNT. Se sabe que unas 1.000 personas resultaron  heridas ya que la ola del impacto quebró ventanas y azotó edificios. Los astrónomos de la NASA recién se dieron cuenta de la existencia de este meteorito cuando ya lo vieron pasar a través de  los telescopios; no se percataron de la existencia de este objeto espacial con mucha antelación, es decir que su paso nos sorprendió. Es muy posible que en el pasado prehistórico cuando el noveno planeta se acercó al cinturón de Kuiper haya lanzado al interior de nuestro sistema solar pequeños meteoritos miles de veces más que los que habitualmente  pasan por las cercanías de nuestro planeta. La posibilidad que en el lejano pasado  nuestro planeta pudo haber sido víctima del  impacto de meteoritos relativamente grandes y que además estos impactos  pudieron haber causado muchos estragos desapareciendo a antiguas civilizaciones se hace viable con los actuales estudios efectuados por los astrónomos  Michael Brown y Konstantin Batygin, además tales acontecimientos que pudieran sucederse cíclicamente cada 20 mil años con mínima intensidad en muchos casos y otros tan catastróficos que quedaron en la memoria colectiva de los pueblos sobrevivientes y quienes volvieron a empezar a formar nuevas culturas.

Si tan solo nos imaginamos que nuestra especie, el homo sapiens, aparece sobre las faz de la tierra hace más o menos unos 160 mil años; no creo que hayan tenido que medrar tantísimos años para recién hace unos siete mil años formar la primera civilización conocida como la de los Sumerios. Así que la historia de los Atlantes en la tradición de los egipcios contado por el sabio Solón a Platón muy bien no haya sido tan solo una leyenda. Zecharia Sitchin nos escribe lo siguiente: “…. el Diluvio no fue un acontecimiento local o una inundación periódica. Fue, según todos los relatos, un acontecimiento de una magnitud sin precedentes que sacudió la Tierra, una catástrofe que ni el Hombre ni los dioses habían experimentado hasta entonces, ni han experimentado después.”

 

 
“Los textos bíblicos y mesopotámicos que hemos examinado hasta ahora dejan unos cuantos misterios por resolver.”
“¿Qué terrible experiencia sufrió la Humanidad, que hizo que a Noé se le llamará «Respiro», con la esperanza de que su nacimiento señalara el fin de las penurias?”
“¿Cuál era el «secreto» que los dioses juraron guardar, y del que se acusó a Enki de haberlo desvelado?”
“¿Por qué el lanzamiento de un vehículo espacial desde Sippar fue la señal para que Utnapistim entrara y sellara el arca?”
“¿Dónde estuvieron los dioses mientras las aguas cubrían hasta la más alta de las montañas? ¿Y por qué valoraron tanto el sacrificio de carne asada que hizo Noé/Utnapistim?”




“A medida que vayamos descubriendo las respuestas a éstas y otras preguntas, veremos que el Diluvio no fue un castigo premeditado, producido por los dioses por voluntad propia. Descubriremos que, aunque el Diluvio fue un acontecimiento previsible, también fue inevitable, una calamidad natural en la cual los dioses no representaron un papel activo, sino pasivo.” (Pag. 257  “EL 12º PLANETA-El primer libro de “Crónicas de la Tierra” por Zecharia Sitchin, Ediciones Obelisco, España; 1976).

La tecnología con la que actualmente poseemos no solo nos permitirá descubrir muchos enigmas del cosmos sino que además nos posibilitaría conocer el entorno de nuestro sistema solar acercándonos cada vez más al conocimiento de nuestro pasado prehistórico, desvelando muchos misterios que aun rondan fantasmalmente entre el mito y la realidad histórica.